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TIPOS DE ESQUEMAS DESADAPTATIVOS

PERSONALIDAD: TIPOS DE ESQUEMAS DESADAPTATIVOS (Parte 3).


Se propone una taxonomía de 5 categorías de esquemas y 18 esquemas en total.

Las categorías se forman en base a las necesidades infantiles nucleares no satisfechas.

Estas categorías son:

Desconexión y rechazo:

Se tiene la expectativa de que las necesidades propias de seguridad, defensa, estabilidad, cuidado, empatía, compartir sentimientos, aceptación y respeto no serán satisfechas. Es consecuencia de familias despreocupadas, frías, rechazantes, negadoras, solitarias, explosivas, impredecibles o abusivas.

Esquema de abandono/inestabilidad: percepción de inestabilidad o de poca seguridad de que se disponga de soporte y relación con los demás. Implica el sentimiento de que las personas emocionalmente significativas no serán capaces de continuar dando soporte emocional, unión, solidez o protección, debido a que esas personas:

  • Son emocionalmente inestables o impredecibles (explosivas), poco seguros o de comportamiento irregular.
  • Se morirán inmediatamente.
  • Abandonarán a la persona en favor de alguien mejor.

Esquema de desconfianza/abuso: percepción o expectativa de que los otros me herirán, abusarán, humillarán, burlarán, mentirán, manipularán o se aprovecharán. Implica la percepción de que el daño es intencionado o es el resultado de una negligencia extrema e injustificada. Levan consigo el sentimiento de que los demás siempre se burlan de uno o de que uno se lleva la peor parte.

Esquema de privación emocional: se espera que los deseos de tener un grado normal de soporte emocional no se van a satisfacer con los otros. Las tres formas más comunes son:

  • Privación de cuidado: atención, afecto, cariño o compañerismo.
  • Privación de empatía: comprensión, escucha, auto-descubrimiento (insight) o de compartir de forma mutua los sentimientos.
  • Carencia de protección: solidez, dirección o guía de los demás.

Esquema de imperfección/vergüenza: sentimiento de que uno es defectuoso, malo, no querido, inferior o no valido, o que uno dejaría de ser querido si se muestra tal y como es. Implica hipersensibilidad a la crítica, auto rechazo y culpa; timidez, comparaciones e inseguridad hacia los demás; un sentimiento de vergüenza al percibirse imperfecto.

Esquema de aislamiento emocional/alienación: sensación de estar aislado del resto del mundo, de que se es diferente a los demás y de que no participa o forma parte de un grupo o comunidad.

Deterioro en la autonomía y ejecución:

Sensación, percepción o expectativas negativas sobre uno mismo, acerca de la habilidad para separar, sobrevivir, funcionar de manera independiente o actuar/desempeñar una tarea con éxito. También incluye la percepción sobre lo que los demás esperan de nosotros. Los esquemas de esta categoría se generan en las familias que tienen un excesivo apego, sobreprotectoras, que minan la confianza de sus hijos o que fallan a la hora de reforzar los logros/capacidades/habilidades de sus hijos para que funcionen autónomamente fuera del seno familiar.

  • Esquema de dependencia/incompetencia:

Creencia o sensación de que se es incapaz de cumplir con las responsabilidades diarias de manera competente, sin la ayuda de los demás. A menudo se presenta como “indefensión”.

  • Esquema de vulnerabilidad al peligro/enfermedad:

Miedo intenso a que una “azarosa” catástrofe podría ocurrir en cualquier momento y no se tendrán recursos para prevenirla. Los miedos están centrados en uno o más, de estos aspectos:

    • Médico: ataque al corazón, VIH, cáncer, etc.
    • Emocional: volverse loco.
    • Natural/tipo fobia: ascensores, delitos, aviones, terremotos, etc.
  • Apego/yo inmaduro:

Emocionalmente se está excesivamente apegado, implicado o unido a una o más personas significativas (a menudo los padres), en detrimento de una completa individualización o desarrollo social “normal”. Puede implicar la sensación /creencia de que uno de los individuos a los que se encuentra excesivamente unido, no puede sobrevivir o ser feliz sin el soporte constante del otro. Incluiría sentimientos de ahogo, de fusión o de insuficiente identidad individual. A menudo se pueden vivir estos sentimientos acompañados de vacío y confusión, sin tener autodirección o llegándose a cuestionar la propia existencia.

  • Esquema de fracaso:

Sensación o creencia de que se ha fracasado, de que fallará o de que se es inadecuado con relación al grupo de iguales en áreas de rendimiento (escuela, carrera, deportes, etc.). Implica creencias de que se es estúpido, inepto, sin talento, ignorante, inferior, con menos éxito que los demás, etc.

Deterioro en los límites:

Existe una deficiencia en los límites internos (defenderse, derecho a expresar, decir si, decir no, etc.), en las responsabilidades con los demás o en los objetivos a largo plazo. Conlleva dificultades a la hora de respetar los derechos de los demás, cooperar, cumplir obligaciones o delimitar y encontrar objetivos personales realistas. El deterioro en los límites se da con frecuencia en familias excesivamente permisivas, con exceso de tolerancia y falta de dirección o sentido de superioridad (en detrimento de una adecuada confrontación). Se usaría la disciplina y la puesta de límites en relación con la toma de responsabilidades, en la cooperación recíproca y en la búsqueda de objetivos. En algunos casos, los niños no han sido “empujados” a aprender a tolerar niveles normales de malestar o no se les ha proporcionado una adecuada supervisión, dirección o guía.

  • Grandiosidad/autorización:

creer/sentir que se es superior a los demás y que tiene derechos y privilegios especiales o que no tiene que limitarse/guiarse por las reglas de reciprocidad que guían la interacción social habitual. A menudo implica la sensación o creencia de que uno debería ser capaz de hacer o tener todo lo que uno quiere, independientemente de lo realista que sea, del coste en los demás o de lo razonable. Otra sensación frecuente es la de la exagerada superioridad (ser famoso, exitoso, poderoso, etc.) para conseguir poder o control. A veces incluye excesiva competitividad o el intento de dominar a los demás sin empatía o sin interesarse por los sentimientos o necesidades de los demás (ejerciendo su poder, forzando su punto de vista, controlando, etc.).

  • Insuficiente autocontrol/disciplina:

dificultad persistente o negativa a emplear el suficiente autocontrol y tolerancia a la frustración, para conseguir sus propios objetivos. También puede expresarse como la contención o represión excesiva a la hora de expresar sus emociones o impulsos. En su forma grave, la persona presenta un exagerado malestar/evitación del dolor, conflicto, confrontación, responsabilidad, esfuerzo excesivo, etc., a costa de la satisfacción personal, las obligaciones o la integridad.

Dirigidos por las necesidades de los demás:

Necesidad de focalizarse en los deseos, sentimientos y respuestas de los demás, a expensas de sus propias necesidades, para ganar amor y aprobación, mantener el sentido de unión o relación o evitar represalias. Generalmente implica la inhibición de la ira y de otras emociones. Típicamente los esquemas relacionados surgen en familias basadas en la aceptación condicional, es decir, los niños deben suprimir importantes aspectos de ellos mismos para “ganarse” el amor, atención y aprobación de sus figuras de apego.

  • Subyugación:

Sentimiento de coerción que lleva a la persona a entregarse/abandonarse al control de los demás para evitar la cólera del otro, represalias o abandono. Implica la percepción de que los deseos, opiniones y sentimientos propios no son válidos o importantes para los demás. Frecuentemente la persona presenta excesiva sumisión/conformidad y alta hipersensibilidad a sentirse bloqueado/atrapado. Las dos formas más importantes de subyugación son:

    • Subyugación de las necesidades: inhibición/supresión de las propias preferencias, decisiones y deseos.
    • Subyugación de emociones: inhibición/supresión de las propias emociones, especialmente la cólera o enfado.
  • Autosacrificio:

Excesivamente centrado de forma voluntaria en las necesidades de los demás a costa de la propia gratificación. En ocasiones conduce a sentir que las propias necesidades no son satisfechas y provoca cierto resentimiento que se “guarda” con cuidado. Las situaciones más comunes son:

    • Prevenir/evitar causar dolor a otros.
    • Evitar la culpa provocada por sentirse egoísta.
    • Mantener las relaciones con los demás al ser percibido (por los otros) como algo necesario.
  • Búsqueda de aprobación/reconocimiento:

Énfasis en encontrar aprobación, reconocimiento, atención de los demás o en llevarse bien, a expensas del desarrollo de un sentido de sí mismo seguro y verdadero. La autoestima depende de las reacciones de los demás, más que de las propias inclinaciones naturales. Puede conllevar la sobrevaloración del estatus, la apariencia, la aceptación social, el dinero o el rendimiento, etc., como método para ganar aprobación, admiración o atención (no poder o control). Se puede traducir en una insatisfacción relacionada con la toma de decisiones importantes y en una hipersensibilidad al rechazo.

Sobrevigilancia e inhibición:

Necesidad y énfasis en el control de los sentimientos espontáneos e impulsos. Se evita el cometer errores, encontrarse rígido, hay excesivas reglas internalizadas y altas expectativas relacionadas con el rendimiento y las conductas éticas. A menudo hay interferencia con el sentimiento de felicidad, autoexpresión, relajación, relaciones cerradas o la salud. Es típico en familias inflexibles (en ocasiones punitivas) en cuanto a rendimiento, perfeccionismo, seguir las reglas y evitar los errores, en detrimento del placer, la alegría y la relajación. Puede acompañarse de cierta tendencia al pesimismo y la preocupación, sentir que las cosas pueden salir mal si uno no está vigilante y que hay que tener cuidado todo el tiempo.

  • Negatividad/vulnerabilidad al error:

focalización en los aspectos negativos de la vida (dolor, muerte, pérdida, decepción, conflicto, culpa, resentimiento, problemas no resueltos, errores potenciales, traición, previsiones negativas, etc.), a la vez que minimizan o niegan los aspectos positivos u optimistas. También se traduciría en una expectativa exageradamente negativa, de que las cosas irán mal o que lo que está yendo bien se truncará e irá mal. Generalmente implica un excesivo miedo a cometer errores, una preocupación crónica, vigilancia continua, pesimismo, queja e indecisión.

  • Inhibición emocional/hipercontrol:

Exceso de inhibición de conductas espontáneas, sentimientos o comunicación, para generar un sentimiento de seguridad y para evitar cometer errores, la desaprobación de los demás, que ocurra alguna catástrofe o que se pierda el control de los propios impulsos. Las áreas de excesivo control son:

    • Inhibición de la ira o agresión.
    • Orden compulsivo y planificación.
    • Inhibición de impulsos positivos (alegría, juego, afecto, excitación sexual, etc.)
    • Excesiva adherencia a la rutina o los rituales.
    • Dificultades a la hora de expresar vulnerabilidad, comunicar libremente los sentimientos y necesidades, etc.
    • Excesivo énfasis en lo racional, sin tener en cuenta las necesidades emocionales.

Esquema de metas inalcanzables/hipercriticismo:

Sentir y creer que se debe encontrar unos estándares internos de conducta y rendimientos muy elevados, para evitar la crítica. La persona siente presión y cierta dificultad para ir más despacio, además de ser hipercrítico hacia uno mismo y hacia los demás. Conllevaría un deterioro en el placer, la relajación, salud, autoestima, sensación de realización y de las relaciones satisfactorias. Los estándares inalcanzables se presentan como:

  • Perfeccionismo, excesiva atención al detalle e infravaloración del propio rendimiento, siendo bueno en relación a la normas.
  • Reglas rígidas y “deberías” en muchas áreas de la vida (moral, ética, cultural, religiosa, etc.).
  • Preocupación con el tiempo, la eficacia y de que las cosas podrían conseguirse mejor.

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